Que pena encontrar personas que no sientan empatía por el prójimo! La mayoría de las veces en mi caso, cuando pido ayuda con algo es porque realmente lo necesito.

Cuando iba a la cafeteria de mi trabajo la máquina que suplía el hielo estaba un poco alta, pero no era imposible para mi llegar a servirme el hielo. Un compañero siempre que me veía en la máquina me ofrecía ayuda, pero yo siempre le respondía “Gracias, pero yo puedo hacerlo”. Llegó el día en que el me dijo en broma “Ya no te ofrezco más mi ayuda porque tu puedes”. La empatía de el siempre estuvo presente.

Quizás algunos piensen que es orgullo o que esté mal no aceptar la ayuda que nos ofrecen, pero la realidad va más allá de eso. Se trata de sentirnos útiles, que no dependemos para todo de otros, de que se siente bien el lograr algo que aunque para muchos es una tontería para nosotros en ocasiones es como llegar a la cima del Everest!!!

Por otro lado sabemos aceptar en qué momentos o situaciones necesitamos una mano amiga. Imagínense mudarse a una nueva vivienda y solicitar a la administración que bajen el nivel de las tablillas en los closets para poder organizar las cosas sin necesidad de ayuda o de una escalera que podría ser la causa de un accidente, y que te pongan en una lista de espera porque no ven la urgencia. No entienden que no es un antojo, es una necesidad y nos cohiben de la sensación de independencia de hacer nuestras cosas sin necesidad de otras personas.

Así como este ejemplo podría darles muchos otros, pero siendo honesta, quisiera no tener ninguno más, porque eso significaría que la empatía venció…