El caso que ha estremecido a todo el mundo durante los últimos días, me ha llevado a reflexionar sobre el tema y mi vida.  Para los que no sepan de que se trata, les hago un breve resumen.  Un niño australiano de 9 años llamado Quaden, quien estaba siendo acosado a diario en su escuela porque tiene Acondroplasia, lo cual es uno de los más de 200 tipos de enanismo que existen.  Cuando su mamá llegó a buscarlo encontró al niño nuevamente llorando por las burlas y comentarios que recibió por parte de otros alumnos.  El sufrimiento fue tal que el niño le decía a su mama desconsoladamente que quería suicidarse.  Su madre desesperada y cansada de que las autoridades escolares ni los padres de los niños hicieran nada, optó por grabar la situación y subirlo a las redes sociales, con la esperanza de que el mensaje de alguna manera llegara a donde tenía que llegar.  Para su sorpresa el video se hizo viral y le ha dado la vuelta al mundo entero, logrando que los medios noticiosos de diferentes países hayan presentado el problema y más aún las personas hayan creado más conciencia sobre la condición, lo que representa el acoso y las consecuencias negativas para quien lo sufre.

Como les decía, toda la discusión que el video ha levantado me ha hecho reflexionar en muchas cosas, pero sobre todo en mi vida y la de mi hija.

Antes de continuar, quiero aclarar que lo que voy a exponer no representa de ninguna manera una crítica para nadie y mucho menos para mi familia, quienes siempre han sido mi pilar y estoy consciente de que, en su inmenso amor, hicieron lo mejor para mí. Desde que tengo uso de razón en mi casa nunca sentí que me educaran de forma diferente o con pena por tener enanismo.  Al contrario, tanto mi hermana (quien es tres años menor) y yo recibimos la misma educación, los mismos premios y los mismos castigos (cuando fueron necesarios).  Tuve una niñez feliz y mi relación con mi hermana siempre ha sido excelente.

Ahora bien, una de las enseñanzas de mis padres, quizás sin que fuera totalmente obvio, fue a ignorar los comentarios negativos de la gente, a no responder porque no valía la pena y hasta cierto punto entender el que no todo el mundo tenía información quizás por falta de educación.  Crecí con esa enseñanza y hasta el sol de hoy la he seguido. Pero decidí escribir sobre esto porque Quaden me ha abierto los ojos y mi mente.  Yo también he vivido la burla y comentarios hirientes de la gente y les puedo asegurar que en el 95%, o quizás más, de las veces he callado, he tragado por no llevar la contraria a lo que aprendí.  Y si bien es cierto que todo ser humano debe ser educado con los demás, también es cierto que al quedarnos callados y no levantar nuestra voz cuando es necesario, estamos abonando a que el acoso, la burla o “bullying” continúe.  Por consiguiente, todo esto me ha llevado a cuestionarme ¿Por qué debo de continuar callada? ¿No ha sido ya suficiente de tomar las cosas tan tranquilamente?  A pesar de todos los esfuerzos y campañas de educación en las que he tenido la oportunidad de participar, no han sido suficiente.  Y ni les cuento de otros compañeros de esta misma lucha en otros países, quienes también trabajan incansablemente llevando el mensaje. ¡Llego el momento en que los que están del lado del acoso despierten y pongan su granito de arena!

Les voy a enumerar algunas cosas para que puedan entender mejor.
-En una ocasión estaba con el que fue mi esposo (quien también tenía enanismo) en una tienda y una joven que se encontraba cerca de nosotros le comento a otra que esperaba que Dios nunca la castigara con un hijo con nuestra condición. ¿Que hice? ¡Callé, pero el dolor fue inmenso…!
-Mi primer día de clases en una escuela nueva me marcó para toda la vida. Al llegar y mientras caminaba hasta el 2do piso, los estudiantes fueron reuniéndose detrás de mi haciendo miles de preguntas, riéndose, impidiendo mi paso. Fueron los minutos más terribles que había vivido hasta ese punto de mi vida.  La historia completa la pueden leer aquí: https://vidaen43.com/2018/09/02/la-reina/
-Han sido muchas las veces en que las personas me han ignorado y se me pasan delante mientras espero mi turno para hacer alguna gestión. Cuando me he atrevido a reclamar la primera excusa ha sido que “no me vieron”. Creo que es preferible que me dijeran que lo hicieran a propósito porque tampoco estoy pegada al piso para que no me vean.
-Cuando me ponen la mano en la cabeza mientras levemente me empujan para ellos ganar acceso a algún sitio. ¿Qué he hecho? Solo mirarlos buscando que se den cuenta de la falta de respeto que significa para mí, y otra vez he callado.
-Las personas que me han querido tener cerca para tocarme porque según ellos, las personas de pequeña estatura damos suerte. ¡Se imaginan, que barbaridad! ¿Qué he hecho? Otra vez callar.
-Cuando algunos medios de comunicación no sienten empatía por las personas como yo y satirizan nuestra condición, me duele y en una ocasión en la que levante mi voz llevando el mensaje, lo que recibí fue un insulto. La historia completa aquí: https://vidaen43.com/2018/10/13/un-insulto/
-Los adultos que en lugar de educar a sus hijos cuando hacen comentarios sobre mi persona, abonan a la mala conducta de los niños, uniéndose en comentarios o peor aún, riéndose de lo sucedido.

Les cuento que siempre estuve convencida de que lo ideal era que el hijo(a) que yo tuviera fuera también de pequeña estatura porque yo podía educarlo según lo hicieron conmigo y su vida sería más fácil.  ¡Cuán lejos de la verdad me encontraba! Mi hija es totalmente opuesta a mí en ese sentido.  Yo siempre he dicho que tengo gríngolas, pues no me percato de muchas miradas o comentarios de la gente (fue lo que aprendí).  Mi hija tiene un radar que gira 360° constantemente, ella detecta a distancia todo lo que la gente pueda estar diciendo o haciendo hacia ella o a ambas.  Es muy susceptible, le molesta y lo demuestra sin ningún miramiento. Se imaginarán la cantidad de veces que yo he tratado de hacerla entrar en mi razón, que hasta ahora fue otra, sin lograr ningún cambio en ella. Sobre todo, he tratado porque para mí ella se hace infeliz y los demás siguen sus vidas como si nada.  En una ocasión llegué a consultarlo con una profesional de la conducta y la contestación que me dio, aunque me hizo pensar, no me convenció y nunca lo apliqué.  Me dijo que yo no podía pretender que ella fuera como yo porque los seres humanos somos todos distintos y que las experiencias de ella no eran las mías. ¡Que mucha razón tenía!

El caso de Quaden también me ha hecho reflexionar sobre los casos de suicidio que ha habido entre la población de personas con enanismo.  Han sido muchos, demasiados… y es muy triste pensar en lo que las personas, quizás sin querer (?) pueden hacer, socavar en los sentimientos de alguien al punto de llevarlo a tomar la decisión de privarse la vida.  No todas las personas tienen el mismo carácter, las mismas herramientas o el apoyo de familiares y amigos que les ayuden a enfrentar este tipo de problemas. Inclusive hay personas que sufren de depresión y los que estamos alrededor no nos damos cuenta.  Por eso es que debemos de ser cuidadosos, cualquier comentario, cualquier mirada puede ser la gota que colmó la copa de otro.  Los seres humanos muchas veces no somos empáticos hasta que nos toca de cerca una situación en particular.  Mientras tanto no nos detenemos a pensar, no nos ponemos en los zapatos de otros, no nos preguntamos cómo sería si estuviéramos del otro lado.

Posiblemente haya personas incluso de mi propia familia o amigos que piensen que mi vida ha sido color de rosa porque no me ven sufrir o llorar por algunas de las situaciones que he vivido.  Simplemente porque no se han enterado de todas las situaciones o porque piensan que las he manejado bien.  Quizás no estén de acuerdo con mi nueva postura, pero de ahora en adelante no puedo quedarme callada con cada situación que a mi manera de verlo o sentirlo este incorrecta, que sea una falta de respeto o que intente de alguna forma minar mi autoestima o la de mi hija.  Porque lo que nos pasa a nosotras también les pasa a las más de 650,000 personas con la condición alrededor del mundo. Lo que me disgusta o me molesta a mí, en general son las mismas cosas que también le molesta al resto de la población de pequeña estatura porque las experiencias de todos son las mismas sin importar la raza, el sexo o inclusive la altura.  Y nos corresponde a todos alzar la voz y llevar nuestro mensaje, hacernos escuchar, aunque algunos piensen que no sea lo correcto.  Solo el que ha vivido este tipo de experiencias es el que sabe lo que se siente y es el llamado a educar a los demás para que todos los seres humanos vivamos con el respeto que merecemos.  No podemos continuar callando y tolerando porque en la medida que eso ocurra nos convertimos en cómplices de una conducta errada y vil.

Le pido a Dios por Quaden, para que pueda salir adelante de lo que le ha tocado vivir en su corta vida y que algún día pueda demostrarle a los que ahora le hirieron tanto que sus acciones lo hicieron fuerte para que pueda desarrollarse y llevar un mensaje esperanzador para otros.  También pido para que todo aquel que consciente o inconscientemente ha tenido conductas de acoso contra otros, se dé cuenta del mal que ha hecho y de ese momento en adelante viva en empatía con sus semejanzas.  El pasado no lo podrán borrar, pero el futuro también será esperanzador para ellos.

Por ultimo los dejo con esta reflexión.  Algunos han criticado a la madre del niño por atreverse a grabarlo y compartirlo en las redes.  Pienso que ella no analizó las consecuencias que tendría, si serían buenas o malas, solo quiso ayudar a su hijo a su manera y con el amor incondicional de toda madre.  A esos les digo que, como madre, creo que llegado un momento de tal desesperación yo podría hacer lo mismo o quizás no, no lo sé porque solo estando dentro de la situación es que uno sabe realmente de lo que es capaz o no.  Por eso no la juzgo, por el contrario, la admiro porque hay que tener valentía y coraje para hacer lo que ella hizo.  A través de la historia de la humanidad hemos visto como en diferentes situaciones en las que una o un grupo de personas han sido marginadas o humilladas por las razones que sean, lamentablemente han ocurrido eventos, muchos de ellos tristes, pero de gran magnitud que ayudaron al resto del mundo a entender que estaban equivocados y que era necesario un cambio radical.  Algunos ejemplos: Rosa Parks, Martin Luther King, el Holocausto, el Genocidio de Rwanda y muchos otros.  Veamos este caso como el punto de partida para una mejor calidad de vida para todas las personas de pequeña estatura alrededor del mundo y permita Dios que Quaden sea el instrumento que utilizo Dios para cambiar el rumbo de la humanidad, una vez más, para bien.