Vida en 43"

Comparto mi historia, vivencias y anécdotas viviendo en 43"

Me rio — enero 12, 2019

Me rio

Siempre he vivido una vida feliz y mi niñez fue una muy bonita y alegre.  Tanto mi familia materna como la paterna eran alegres, aunque de manera diferente.  En la familia de mami son más tímidos, pero les gustaba que nos reuniéramos para celebrar los días festivos y organizaban muchas salidas para visitar lugares de interés en la isla. Por el lado de papi son extrovertidos, todo es algarabía, relajo, chistes y música.  Varios de mis primos son pleneros.  Así, que cuando nos reunimos la música de bomba y plena no pueden faltar.

Esa alegría de mi familia la llevo en la sangre y eso me ayudó a ver la vida de manera muchas veces jocosa.  Por eso soy la primera que me rio de muchas de las situaciones que me ocurren debido a mi estatura.

Por ejemplo, un día estaba de viaje y no me sentía bien, así que decidí quedarme sentada en una plaza mientras mis amigas tomaban una excursión del área.  Al cabo de un rato decidí caminar un poco para calentar el cuerpo.  Mientras camino disfrutando del paisaje observo a un joven que se sale del grupo donde estaba que parecía una excursión de estudiantes y camina hacia mí.  El chico muy educado me dice: “Permiso, estás sola, ¿dónde están tus padres?” Jaja, pensó que yo era una niña perdida y rápidamente, no fuera a ser que me agarrara para llevarme a buscar a mis padres, le contesté que yo era una persona adulta.  Su cara valía un millón cuando se dio cuenta de su error.  Yo, por si acaso era una broma, seguí caminando sin volver a mirarlo y riéndome.

afro

Se imaginan ustedes ir al cine y escoger el mejor asiento para ver la película y que de repente llegue esta mujer con el pelo estilo afro y se siente justamente frente a ti!!!  Es terrible, pero no hay más remedio que reírse y buscar otro asiento.

En una ocasión estaban montando el árbol de Navidad en mi trabajo.  Yo pasé por el área cuando ya les faltaba poco con la decoración y les dije: “Cuando vayan a poner el adorno en la copa del árbol me avisan para ayudarlas”.  Ya se imaginarán como todos se rieron de mi comentario.

El hecho de que yo tenga un buen sentido del humor no quiere decir que todo va a ser gracioso y que voy a permitir que se burlen o me falten el respeto.  Dependiendo de quién, cuándo, cómo y por qué alguien haga una broma sobre mi condición será mi reacción.  Por eso cuando hace poco fui a un supermercado y le pedí ayuda a un empleado para que me alcanzara un artículo, me dio mucho coraje cuando estiró su brazo para cogerlo y me dijo: “Yo tampoco alcanzo”.  Me pareció que lejos de ser una broma de mal gusto, fue una falta de respeto.  Esa persona no me conoce para haberse tomado la atribución de hacer un comentario como ese.  Por el contrario, debió demostrar empatía y ayudarme.
Existen muchos chistes sobre personas con enanismo y dependiendo el contenido del chiste yo me rio y hasta repito el chiste, porque después de todo, se hacen chistes de todo el mundo sin importar como sea la persona.  Pero para mi es importante el que no se ofenda o se burle de la situación.  Hay que reconocer que en ocasiones es una línea muy fina y pasamos de lo gracioso a la ofensa.  Por eso debemos de ser comedidos y evaluar si nuestro comentario puede hacer sentir mal o incómodo a otros.
Los dejo con esta frase que leí en una ocasión y que me encantó:

Ríete conmigo y no de mí

¿Será Deporte? — diciembre 1, 2018

¿Será Deporte?

Para algunos de ustedes quizás no sea nuevo el tema que hoy les traigo, para otros quizás sí, pero de lo que estoy segura es que la mayoría coinciden o van a coincidir con mi forma de pensar.  Se trata de un “deporte” que se viene practicando en varios países desde hace varios años, y le llaman “Dwarf Tossing” en español, Lanzando al Enano (y perdonen los que se sientan ofendidos por la palabra “E”, pero solo estoy traduciendo el término).

Les explico, que el supuesto deporte se practica principalmente en bares en los que los clientes compiten para ver quien lanza más lejos a una persona de pequeña estatura.  Si, como lo está leyendo, el competidor levanta en peso a la persona pequeña y lo tira a distancia, proclamándose campeón el que logre tirarlo más lejos.  La persona que es lanzada debe de llevar puesto un casco protector y deberá caer en un colchón.  Los que hayan visto la película que protagonizó Leonardo DiCaprio, “The Wolf of Wall Street” ya saben de lo que les hablo, pues hay una escena donde se lleva a cabo una competencia de este tipo.

Desde que se inició esta práctica han sido muchas las protestas por parte de nuestra comunidad de gente de pequeña estatura quienes no estamos de acuerdo con esto.  Las razones para no avalar este “deporte” son varias, principalmente porque entendemos que atenta con nuestra dignidad como seres humanos.  Ningún ser viviente sobre la faz de la tierra debe ser utilizado como si fuera un objeto y mucho menos ser tratado como si fuera una pelota para divertir o medir la fuerza de otros.  Todo ser humano debe ser respetado sin importar su físico.

Otra razón por la que muchos nos oponemos es por el peligro que representan los golpes que recibe la persona que es lanzada a distancia.  Las personas con algún tipo de enanismo tenemos una anatomía diferente a las personas de estatura promedio.  Muchos presentamos problemas con nuestros huesos, limitaciones físicas y otras condiciones que en ocasiones pueden ser severamente incapacitantes.  Hay casos en los que las personas tienen el cordón espinal comprimido y un movimiento brusco podría causar hasta parálisis. Por otro lado, cuando el competidor levanta en el aire a la otra persona, dependiendo el tamaño del competidor, la persona volará por el aire a varios pies de altura, por lo que el impacto al caer será extremo.

Evitar la muerte de una persona definitivamente creo que es lo primordial para todos, pero lamentablemente ya existen casos en los que personas han perdido su vida por haber participado de este “deporte”, y definitivamente es algo que no debería ocurrir otra vez.

En años pasados nuestra comunidad ha logrado alzar la voz y llevar un mensaje de oposición a esta práctica ante algunos representantes gubernamentales y como consecuencia en algunos estados actualmente se prohíbe el que se lleven a cabo.  Pero lamentablemente en días recientes nos enfrentamos nuevamente al peligro de que la práctica pueda ser permitida.  Esto porque el presidente Donal Trump recién acaba de nombrar a la Sra. Naomi Rao para ocupar un puesto en la Corte de Apelaciones.  Y se preguntarán ¿por qué esto representa un peligro?, pues porque en el pasado la Sra. Rao se ha expresado a favor de anular la prohibición del “Dwarf Tossing”.

Su postulado se basa en el derecho que tenemos los seres humanos para decidir de que forma nos ganamos la vida si las partes involucradas llegan a un acuerdo.  En una ocasión la Sra. Rao expresó su preocupación porque ciertas normas puedan reducir la elección individual y de ese modo se reduce así su dignidad.  También escribió que “uno puede estar en desacuerdo con las opciones de otros, pero la dignidad es acerca del derecho a elegir esas opciones en lugar de tener que el gobierno hacerlas por nosotros”.

Aquí se ha mencionado mucho la palabra dignidad, pero ¿entendemos realmente lo que quiere decir? Por lo que busqué su significado y encontré lo siguiente: cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto y no deja que lo humillen ni degraden.

Este significado me llevó a profundizar más en esta situación en particular y si bien es cierto que las personas con enanismo que participan de esta práctica lo hacen libre y voluntariamente reciben remuneración a cambio, en mi opinión también es cierto que no se trata de ejercer un trabajo.  La dignidad tiene que ver con el valor que nos damos a nosotros mismos. ¿Como podemos pretender que otros nos valoren si nosotros no lo hacemos primero?  En la medida en que seamos responsables, serios y nos respetemos, recibiremos lo mismo del prójimo y no podemos permitir que nos humillen o nos hagan sentir menos por nuestra estatura.  Está en nosotros mismos reconocer el valor que tenemos para que los demás también nos lo den.  Si cada uno de nosotros viviera con dignidad, no habría necesidad de involucrar a los gobiernos para que decidieran por nosotros lo que debemos o no debemos hacer con nuestro cuerpo y con nuestras vidas.

El Tío Google — noviembre 24, 2018

El Tío Google

Recientemente una amiga me invitó para que ofreciera una charla en la escuela intermedia donde estudia su hija, esto como parte de la celebración del mes de la educación especial.  Acepté de inmediato su invitación, pues es parte importante del mensaje educativo que llevo y parte de mi misión.  Al preguntarle si tenía algún tema en particular para la charla, me dijo: tu historia de superación.

Eso me puso a pensar en el significado de la palabra y para hablar con propiedad sobre el tema le pregunté al Tío Google. El resultado me puso a pensar más aún:

-Superación: Acción de superar o superarse
-Superar: Hacer una cosa mejor que ocasiones anteriores

Entonces comencé a pensar de qué forma yo me había superado y llegué a la conclusión de que yo no lo he hecho y no creo que sea correcto decir que algún día lo hare.  No se sorprendan, ahora les voy a explicar la razón de mi conclusión.

De acuerdo a la definición, yo no hecho nada de lo cual yo pueda decir que lo hice mejor que antes, me explico, yo sé que para muchos lograr el sobrellevar una condición y vencer algunos obstáculos lo ven como una superación.  Pero en mi opinión lo único que yo he hecho es vivir la vida que me tocó, de la forma en que me tocó y lograr lo mismo que han logrado otras personas con o sin mi condición.  Yo no he hecho nada diferente.

He tenido una vida plena, como muchos de ustedes, me eduqué, trabajé, me casé, me divorcié, tengo una hija y más recientemente me jubilé.  Yo solo he vivido mi vida lo mejor posible dentro de las circunstancias, estudié una sola carrera, trabajé en varios lugares, pero siempre de la misma forma responsable y dando lo mejor de mí.  Me casé una sola vez y por ende me divorcié una sola vez (de hecho, el divorciarte dos o mas veces no te hace hacerlo mejor).  Solo tengo una hija, por lo que en mi rol de madre no puedo decir que hiciera cosas mejores con otros hijos.  Y por último solo me he jubilado una sola vez.  Dicho esto, insisto en decir en que mi historia no es una de superación.

No se si mi pensar sea compartido por alguna otra persona que esté en la misma posición o circunstancias que yo, pero me gusta pensar que soy como cualquier otra persona.  Me gusta ser tratada como a cualquiera otra persona, no me gusta que sientan lastima por mí, prefiero que me den el valor que tenemos todos los seres humanos y deseo sobre todo recibir respeto.

El reto de viajar — noviembre 17, 2018

El reto de viajar

Una de las cosas que me mas disfruto es viajar y he tenido la bendición de haber logrado visitar lugares hermosos e interesantes.  Y aunque no ha sido del todo fácil, he procurado disfrutarlo pese a los dolores físicos que siempre me acompañan, pues, aunque esté de vacaciones, ellos no se quedan en casa.

Luego de que las personas van de vacaciones, solemos escucharlos decir “necesito vacaciones para recuperarme de las vacaciones” y es que el cansancio es grande.  Si esto es así para la mayoría de las personas imagínense como será para las personas que como yo tenemos alguna condición que nos limita nuestras actividades como lo es caminar, subir escalones, etc.  Aparte del esfuerzo físico que puede presentar un viaje, hay otras situaciones que también enfrento.  En mi caso son varias las anécdotas que tengo de los viajes que he realizado.

El primer problema para mi lo es la maleta.  Cargar una maleta no está en mi lista de metas logradas.  Siempre agradeceré a quien quiera haya sido el diseñador de las ruedas que giran 360 grados, pues son mi salvación para no tener que cargar la maleta y tampoco depender de otra persona que la lleve.  Cuando el terreno o piso por donde caminas es una superficie plana es muy fácil, pero mover la maleta en una superficie con adoquines o de otro tipo, la cosa se complica, pues las ruedas se encajan y tengo que ir pendiente al piso para evitar que esto suceda.  Ya en el avión, si llevo una maleta de mano, no alcanzo para subirla a la gaveta encima del asiento.  En definitiva, la maleta y yo no somos una buena combinación.

Los asientos del avión no son cómodos para nadie, pero para mi es extremadamente incomodo porque mis piernas no llegan al piso y al tenerlas colgando por mucho tiempo se me adormecen y se me hinchan los pies.  Como solución, siempre llevo un banquito plegable o un bulto de mano pequeño el que uso para descansar los pies.

Como saben las salidas del aire y la luz individual están localizadas en el techo del avión, por lo que yo no alcanzo y debo de pedir ayuda al que este al lado mío.  Y te estarás preguntando ¿por qué no le pide ayuda a la aeromoza?  Pues sencillo, porque también el botón para llamarla se encuentra localizado en el techo.

En ocasiones me ha sucedido que cuando las aeromozas pasan ofreciendo bebida y/o comida no me ofrecen, ya sea porque no me vieron o porque creen que soy una niña y que la persona al lado mío es el adulto que me acompaña, por lo que acostumbro estar pendiente para evitar que eso suceda.  También me ha pasado que al pasar la aeromoza levanto la mano para pedir algo y no me ven.

La estadía en hoteles tampoco es muy fácil, pues las facilidades no están hechas para las personas de pequeña estatura.  Subir a la cama es misión imposible, pues muchas veces son casi de mi altura, los lavamanos y closets también son altos por lo que si no tengo mi banquito plegable me veo en la obligación de usar alguna silla que haya en la habitación. Y, ¿qué me dicen de las toallas?  ¡¡¡Por lo regular están ubicadas en una tablilla cerca del techo!!!  Si se me olvida maniobrar para bajar una antes de meterme a bañar, la única solución es usar una de las toallas de mano.  Jaja, es mejor que nada.

En una ocasión viajé con algunas amigas y reservamos un apartamento a través de Airbnb.  Cuando entré a la ducha me encontré con la sorpresa de que el piso era terriblemente resbaladizo y para colmo no tenia de donde agarrarme para evitar caerme.  La única alternativa fue bajarme poco a poco hasta sentarme en el piso de la ducha.  Así me bañé y cuando terminé grité para que mis amigas me ayudaran a levantar y poder salir.

Recientemente estuve en un viaje familiar y también rentamos un apartamento utilizando Airbnb.  Cuando llegamos la puerta de la entrada era tan fuerte para abrir que aún dos personas empujándola no podían abrirla.  Al entrar debíamos subir hasta un segundo piso donde ubicaba el apartamento.  ¿Se imaginan tener yo que subir cargando una maleta?  ¡Gracias a Dios que no estaba sola y que tenía ayuda para abrir la puerta y subir la maleta!  De no ser así, jamás lo hubiese logrado.

En definitiva, viajar puede ser muy divertido como también puede convertirse en todo un reto para las personas con algún impedimento.

Un Insulto — octubre 13, 2018

Un Insulto

Me imagino que en algún momento ustedes han visto algún espectáculo en el que la figura de una persona de pequeña estatura se utiliza para hacer comedia o sátiras.  Esto ha sido así por años y continúa sucediendo sin que yo entienda, por qué.

Pues les cuento que hace varios años atrás tuve una situación muy desagradable en la que fui insultada por defender lo que yo creo firmemente que está completamente mal.

En un canal de televisión que pertenece al gobierno de mi país, se transmitía un programa de variedades y en un episodio hicieron una parodia en el que dos actores simulaban ser de pequeña estatura.  Su interpretación la hicieron arrodillados y escondiendo las piernas daba la impresión de ser “enanitos”.  Lo que menos entendí fue que no había ninguna relación entre el dialogo con la representación que se hizo.

Inmediatamente se preparó un comunicado de prensa a nombre de la comunidad de gente pequeña, la cual presidía en ese momento, y en el que se expresaba la indignación que sentíamos al ver que se utilizaba una condición médica para hacer reír.  Además aprovechamos el documento para educar sobre la condición, retos y logros.  Como resultado, recibí una llamada telefónica de un programa de otro canal solicitando ser entrevistada sobre el tema y acepté con el propósito de educar un poco más sobre el particular.  En la entrevista que se realizó en vivo vía telefónica, me sentí muy satisfecha con el trato y la manera en que tocamos el tema, pero luego de terminar mi participación, tenían también en línea telefónica a la Productora del programa en donde hicieron la sátira.  Ella defendió lo que a su entender no era nada ofensivo y que había sido solo una expresión artística.

Ese mismo día en la tarde, en un programa de farándula entrevistaron en vivo a la famosa Productora sobre nuestro comunicado de prensa.  En esta entrevista ella se mantuvo defendiendo su punto no aceptando el que estuviera mal lo que hicieron.  Al final de la entrevista ella hizo un comentario, a mi parecer muy desacertado.  Dijo que: “yo parecía un perro al que en el pasado habían maltratado y ahora estaba muy susceptible”.

Jamás en mi vida nadie me había dicho algo así, hasta ese momento nadie me había maltratado.  Ante tan gran falta de respeto sentí muchos sentimientos negativos.  Hubiese querido poder contestarle tantas cosas… Lo que mas me dolió fue que dijera eso de mi sin conocerme.

Cuando la gerencia del canal donde esta Productora trabajaba se enteró de lo sucedido, me llamaron para disculparse y me dieron una entrevista en su noticiero para hablar sobre la organización que representaba.  En la entrevista no se menciono el incidente y a mi entender fue lo mejor, ya que en muchas ocasiones lo mejor es no entrar en controversias y como dice el refrán, “La mejor palabra es la que no se dice”.

Para muchas de las personas que somos de pequeña estatura nos resulta de mal gusto el que se hagan este tipo de parodias, ya que lo consideramos una falta de respeto. También nos preocupa el hecho de que no todas las personas con la condición enfrentan nuestra realidad de forma positiva.  Lamentablemente estas situaciones pueden afectar psicológicamente a una persona que no se acepte a si misma como es y esto pueda tener un efecto devastador.  No hay razón por la que una condición medica deba ser motivo de risa.  Todo ser humano merece respeto y debemos resaltar las cosas positivas en lugar de ofender.

¡Celebro! — octubre 6, 2018

¡Celebro!

Ya los seguidores de mi Blog y Facebook saben que durante el mes de octubre se celebra el Mes de la Concienciación del Enanismo.  Tiempo en el que la comunidad de pequeña estatura refuerza la comunicación para educar sobre lo que implica tener la condición. Además, el 25 de octubre celebramos el Dia Mundial del Enanismo, esto en honor al natalicio del fundador de Little People of America.  Un hombre líder que tuvo la visión de comenzar una organización de apoyo y que hoy en día se ha convertido en un movimiento a nivel mundial, en donde países de la mayoría de los continentes se unen para celebrar y llevar nuestro mensaje.

Y quizás algunos se pregunten, ¿Qué celebramos y por qué? Pues les explico que quizás no todas las personas con la condición piensen de la misma forma que yo, pero creo que la mayoría compartimos las mismas ideas.

Primero que todo celebramos el que Dios en su infinita misericordia tuvo a bien crearnos como somos (pueden leer otras entradas en mi blog relacionados a este tema: “A Imagen y Semejanza” y “¿Soy Perfecta?).  Siempre he dicho que todos los seres humanos por mas grave que vea su vida, deben mirar hacia atrás y encontrará que hay otros que están en peor condición.  Y no quiere decir que me alegre de que otros estén mal, pero nos ayuda a ver que realmente no hay nadie que esté en la peor condición.

Este es un tiempo en el que le mostramos al mundo lo orgullosos que estamos de ser y aceptarnos tal y como somos.  De luchar cada día para vivir en un mundo que no está hecho para nosotros, pero en el que buscamos la manera de adaptarnos desarrollando nuestra creatividad y nuestro ingenio.

Reforzamos ante los representantes de nuestros respectivos gobiernos el que se nos tome en cuenta para mejorar la infraestructura, crear leyes de protección y lograr una inclusión justa.  En ocasiones damos por sentado el que en todos los países las cosas funcionan igual y no es así.  Todavía nos falta mucho por alcanzar el que las personas de pequeña estatura reciban apoyo de los gobiernos y de la sociedad en general, pero en la medida en que nos mantengamos trabajando unidos y llevando nuestro mensaje, se logrará.

Durante este mes también buscamos que, aunque sea poco a poco, podamos ir eliminando los estigmas y estereotipos que aún tienen algunas personas.  Algunos no nos creen capaces de realizar actividades o desarrollarnos como cualquier otro ser humano y eso es un completo error con el que constantemente tenemos que lidiar.  Creencias tan simples como creer que no podemos llevar las riendas de un hogar, manejar un auto, educarnos y desarrollarnos profesionalmente, entre muchas otras. Muchas de las actividades que realizamos las personas con enanismo las tenemos que hacer con alguna modificación, pero al fin y al cabo el resultado será el mismo.

Luchamos día a día por erradicar la risa y la burla de muchas personas, las miradas insistentes y hasta incrédulas por ver una persona pequeña.  ¡Batallamos con los que creyendo tener el permiso, nos toman fotos y sabrá Dios con el propósito que lo hacen!
Durante este mes sobre todo yo celebro el pertenecer a una organización, la cual es una comunidad única en la que encuentro identidad y pertenencia.  En la que vivimos algo especial cuando nos reunimos y podemos mirarnos directo a los ojos.  Donde no tenemos que estar todo el tiempo doblando nuestros cuellos para mirar a otros.  Donde caminamos al mismo paso que el que va a nuestro lado y no tratando de dar pasos gigantes para caminar a la par que una persona de estatura promedio.  Donde mis experiencias van a ser mas parecidas a las de mis compañeros por estar plagadas de situaciones que no viven otras personas.

En fin, el propósito más importante de esta celebración es concienciar al mundo de todo lo antes expuesto y mucho más.  Es el compromiso que tenemos todos nosotros de compartir información y llevar un mensaje de educación para que las próximas generaciones encuentren un mundo mas preparado para aceptar y respetar a todos los seres humanos sin importar tu tamaño o condición.

¿Y cómo está tu vaso? — septiembre 29, 2018

¿Y cómo está tu vaso?

Si me preguntan si ha sido mi vida diferente a la de una persona de tamaño promedio debido a mi estatura, mi respuesta es no.  Excepto por las adaptaciones que tengo que hacer día a día para muchas de mis tareas, he pasado por las mismas experiencias y situaciones que cualquier otra persona.

Mi niñez fue como la de cualquier otra niña, jugaba a ser la mamá de mis muñecas con el instinto maternal que traemos las mujeres.  Mi adolescencia fue también muy común a las chicas de esa edad.  Me enamoré en la escuela superior y asistí a todas las fiestas de mi clase.  Me preparé académicamente y tuve una vida profesional con muchas satisfacciones.  Ya en mi adultez me casé, pero más tarde me divorcié. Durante mi matrimonio tuve dos embarazos que lamentablemente perdí, pero luego tuve la gran bendición de convertirme en madre adoptiva.

Mi tía materna siempre estuvo muy presente durante mi niñez pues vivió con nosotros por un tiempo y cuidaba de mi como si fuera mi mamá.  Recuerdo cuando comencé mi noviazgo con el que luego fue mi esposo, en una conversación con mi tía, esta me preguntó muy preocupada: ¿Qué pasaría si nuestra relación no funcionaba?  A lo que yo le contesté que esa posibilidad la teníamos todos sin importar el tamaño.  Ella se quedó por unos segundos pensativa para luego contestarme que yo tenía razón.

Muchas veces las personas creen que los que tenemos la condición de enanismo y porque somos de baja estatura estamos exentos de los sentimientos negativos que existen en la vida.  Piensan que vivimos en un cuento de hadas donde todo es felicidad, y nada más lejos de la verdad, la vida es igual para todos.  Todos estamos expuestos a vivir las mismas experiencias y como cualquier otra persona nos toca enfrentar las situaciones que nos causen dolor o preocupación.

Mi divorcio fue una experiencia muy triste, pero sin duda la pérdida de mis embarazos lo fue aún más.  Fueron días muy difíciles, pero como las demás mujeres que atraviesan por la misma situación tuve que enfrentarlo, trabajar con todos los sentimientos negativos que sentí, sanar y superarlo.  No podemos quedarnos en un abismo de dolor porque entonces nos perderemos de muchas otras cosas hermosas que la vida también nos ofrece.

Conozco tanto la felicidad como el dolor, las alegrías y las tristezas, las ilusiones y las desilusiones, el amor y el desamor.  He vivido situaciones muy difíciles, pero he tenido muchas otras que han sido de extremada felicidad.  Como lo es el tener a mi hija. En una ocasión hablaba con ella de mis abortos y ella me preguntó si aún sufría por eso.  Mi contestación fue que: Aunque había sido una experiencia dolorosa y en aquel momento no comprendía por que sucedió, con el tiempo entendí que de no haber sido así, posiblemente me habría perdido la inmensa felicidad de tenerla a ella.

Tenemos la opción de ver el vaso medio lleno o medio vacío.  Es mejor verlo medio lleno. ¿Cómo tú lo ves?

Lo Prometido es Deuda — septiembre 22, 2018

Lo Prometido es Deuda

Y por eso hoy voy a compartir con ustedes algunas ideas que nos facilitan la vida a las personas de pequeña estatura. Entre nuestra población ya muchas de ellas las conozcan, tal vez otras no y para los que no tienen la necesidad de usarlas ahora, no está demás aprender porque nunca sabemos en que momento nos puede tocar el tener un hijo/a, nieto/a, sobrino/a, amigo/a, etc. al que le podamos ayudar compartiendo estas ideítas.

El tener alguna condición de enanismo puede traer algunos retos, dependiendo de la altura de la persona y de sus limitaciones físicas. En algunos casos nuestros cuerpos pueden presentar condiciones adicionales a la estatura como, por ejemplo: extremidades y/o dedos extremadamente cortos, piernas arqueadas, desviación de la columna vertebral, etc., Estas condiciones nos hacen desarrollar la creatividad para resolver los retos que encontramos en nuestro diario vivir.

1.Banquito A mi entender el equipo adaptivo por excelencia es un banquito que nos ayude a alcanzar en lugares altos. Los podemos encontrar de diferentes tamaños y materiales. En mi caso utilizo mucho los de plástico y plegadizos porque son más livianos y fáciles de agarrar si los tengo que llevar de un lugar a otro.

2. Los banquitos también son muy útiles para usarlos como descansa pies. Cuando nos sentamos en sillas promedio nuestros pies quedan colgando y luego de un rato se nos hinchan y nos duelen, así que el problema se resuelve con un banquito.

3. Las escaleras son otra forma de alcanzar en lugares altos, pero no necesariamente es la mejor opción si la persona tiene dificultad para caminar o de utilizar sus manos para agarrarse.

4.Muchas veces los interruptores de la luz están a una altura inaccesible para nosotros, por lo que podemos utilizar extensiones que se colocan en el interruptor. El largo de las extensiones puede variar de acuerdo a la altura a la que llegue la mano de la persona. Pueden hacerse en acrílico o madera. En casos de una nueva construcción de la vivienda, los interruptores se pueden hacer a la altura apropiada de la persona pequeña.

5. La cocina quizás es el lugar más retante para muchos, pues tenemos los gabinetes, la estufa, el fregadero y quizás otros enseres a los que se nos dificulta alcanzar. Algunas alternativas son las siguientes:

a. De acuerdo a la situación económica se pueden hacer gabinetes a la medida. Aquí la creatividad va desde hacerlos completamente a una altura baja, como combinar áreas mas bajitas que otras. Por ejemplo: el fregadero y el área de preparación de comidas a la altura deseada y los demás gabinetes a una altura promedio.
b. Podemos optar por utilizar solo el tope de una estufa y esta a su vez colocada en un gabinete de altura deseada.
c. Si escogiste la opción anterior, pero te gusta cocinar al horno puedes optar por la opción de comprarlo por separado y empotrarlo también a la altura deseada.
d. En el mercado hay una gran variedad de hornos microonda, los cuales podemos colocar bien sea encima o empotrado en el gabinete o en una mesita aparte.
e. Una opción que quizás les pueda gustar es tener las neveras que tienen el congelador en la parte inferior y de esa forma no tener que subir para buscar alimentos congelados. Yo prefiero las de dos puertas porque me da la opción de organizar la mayor cantidad de alimentos hasta la altura que yo necesito y en las tablillas superiores solo coloco esos alimentos que no se utilizan tan a menudo.Kitchen
f. En días recientes leí sobre una idea que nunca se me había ocurrido y la encontré genial. Las estufas tienen una gaveta inferior que muchos utilizamos para guardar ollas, moldes, etc. Pues bien, en esa gaveta se puede colocar un banquito que este hecho a la medida de la misma y el cual queda guardado al cerrar la gaveta. Cuando vayas a cocinar sacas la gaveta y la utilizas para darte altura. Al terminar de cocinar cierras la gaveta y no tendrás el banquito en el medio.
g. El fregadero también puede ser colocado en el gabinete a la altura deseada o utilizamos el banquito.

6. Para el baño también encontramos una gran variedad de alternativas.

a. Para el lavamanos he visto varias ideas tan sencillas como el banquito hasta mas sofisticadas como lo es crear una falsa gaveta en el mueble del lavamanos, pero en realidad al deslizarla hacia afuera es un escalón. Esta me parece excelente sobre todo si el baño es pequeño porque no tendrás el banquito restando espacio en el piso.
b. El entrar y salir de las bañeras puede ser un gran reto para algunas personas que tengan las piernas muy cortas o que tengan poca movilidad. Otra vez tenemos el banquito que nos ayuda en esta faena, pero también tenemos la opción de utilizar el estilo ducha o una bañera que tiene una puerta que facilita la entrada y salida.

Bathtub

7. En los armarios (closets) colocar las tablillas a la altura deseada es la mejor opción para colgar nuestra ropa. Y si colocas otras tabillas a una altura mayor, tendrás mas espacio para guardar las cosas que no usas a menudo.

8. Las camas de plataforma son muy buenas porque quedan bastante bajitas, pero si la cama es de un estilo muy alto, puedes colocar una escalerita o el banquito.

 

9. Si trabajas en oficina, existen sillas hechas con medidas específicas para personas pequeñas. Chair

10. Para manejar un auto hoy en día existen en el mercado una variedad de equipos que nos permiten realizarlo. De acuerdo al gusto, la necesidad y el presupuesto podemos escoger desde equipos totalmente manuales (en el que todas las funciones se llevan a cabo con las manos) y extensiones de pedales.

Grip11. Cuando vamos de compras o para alcanzar objetos en la casa, lo mejor es utilizar el “Reach Grip”.

Estas son solo algunas de las adaptaciones que se pueden hacer. Casi siempre la necesidad de la persona de baja estatura despierta la creatividad en ella misma o en otras personas que nos ayudan a resolver el reto que tengamos.

Para terminar, les cuento que en la compañía donde trabajé los últimos años de mi carrera profesional, hicieron varias adaptaciones para que mi área de trabajo fuera mas cómoda y que fuera lo más ergonómica posible. Pero quizás el cambio más gracioso de todos fue el que hicieron en el baño de las damas del área donde yo estaba ubicada. Ese baño contaba con tres cubículos para inodoros y uno de ellos lo prepararon con una pequeña rampa para que yo alcanzara mejor al sentarme. Algo sencillo, pero que llamó mucho la atención de mis compañeras de trabajo, al punto que nombraron:

“El Baño de Brenda”.

Efecto espejo — septiembre 15, 2018

Efecto espejo

¡Me pasó otra vez! El otro día entré a un lugar para buscar una información, pero en el escritorio para ese propósito no había nadie así, que me quedé esperando que alguien llegara. Luego de un rato otra persona que trabaja allí pasó y me preguntó qué necesitaba.  El, muy amablemente se acerca al área de información, abre la puerta y le pregunta a alguien que estaba hacia una esquina si me podía ayudar.  Entonces me acerco un poco más al área y veo venir a una chica joven y de pequeña estatura.

Como se imaginarán, fue una sorpresa para ambas, pero disimulamos. Mientras me atendía yo le podía notar su incomodidad.  Apenas me dirigió la mirada y trataba de ser lo más rápida posible para salir del momento.  Tan pronto ella me dio la información que yo necesitaba, la abordé preguntándole si conocía de la organización Little People of America, a la cual pertenezco.  Me contestó muy tímidamente que si, porque su mamá en una ocasión la llevó a una actividad pero que a ella no le interesaba.

Esto me ha pasado en incontables ocasiones y puedo entender que otros no tengan los mismos intereses que yo, pero lo que no entiendo es porque cuando una persona de pequeña estatura se encuentra con otra, no lo puede manejar.  Es como si al verse frente a otra persona con la misma condición se vieran a si mismas y no les gustara.  Yo le llamo a esto, el “efecto espejo”.  ¿Y me pregunto, si pasará igual con las personas con otras condiciones o con el resto de la humanidad?

La realidad es que para los que tenemos algún tipo de enanismo, no es muy común encontrarnos con otras personas pequeñas, a menos que sea en una actividad de algún grupo de apoyo para nosotros.  Pero eso no quiere decir que al encontrarnos tengamos que huir despavoridos.  Pienso que las personas que no pueden manejarlo y optan por alejarse, se pierden de relacionarse con personas que, por ser iguales a ellos, los entienden mejor.  Que podemos ofrecernos mutuamente ideas para mejorar nuestro diario vivir.

A mis 56 años, sigo aprendiendo de otras personas con la condición.  Hace varios días me dijeron de una idea para la cocina que nunca se me había ocurrido y que me parece excelente (en mi próximo escrito les compartiré varias ideas porque de esto se trata). Debemos de unirnos cada día mas para ayudarnos unos a otros y a la vez luchar para lograr mejorar nuestra calidad de vida, no solo con adaptaciones hechas por y para nosotros, sino para que los gobiernos y las empresas privadas también hagan lo propio.

Mientras tanto, si eres de pequeña estatura y eres de las que no se relaciona con otros con tu condición, te pido que te des la oportunidad. Intenta primero tener contacto con una o pocas personas para que puedas disfrutar el momento sin que te sientas muy incómodo.  Una vez te sientas en confianza contigo mismo/a podrás relacionarte con grupos más grandes y verás como aprendes de otros, pero lo más importante será como tú les enseñas de tus vivencias y le das todo lo bueno que tienes para compartir.

La Reina — septiembre 2, 2018

La Reina

Hoy les quiero contar una experiencia que marcó mi vida para siempre.

Cuando comencé la escuela estudié con el mismo grupo de estudiantes en un colegio que ofrecía un currículo de primero a octavo grado. Era un colegio relativamente pequeño, por lo que todos los niños me conocían, me respetaban y cuando era necesario me ayudaban a subir y bajar el bulto por las escaleras. Nunca nadie hizo comentarios sobre mi estatura. Estudiaba en una pequeña burbuja de protección. Al graduarme de octavo grado teníamos que cambiar de colegio, y pase a otro que también era pequeño y la mayoría de mis amigas fueron transferidas al mismo colegio que yo, por lo que mi pequeño mundo no se afectó mucho.

Cuando terminé el décimo grado, por motivos de trabajo, mis padres tomaron la decisión de mudarnos a un pueblo que estaba a mas de una hora de distancia, por lo que era imposible que continuara estudiando en el mismo colegio.

Fuimos a vivir a un pueblo de la isla fuera de la zona metropolitana y no había colegios en el área con currículos para escuela superior. Por lo que fui a estudiar a la escuela pública. Sin duda, un cambio drástico para mí. Una escuela gigantesca con una matrícula quizás tres veces mayor a los colegios donde estuve antes y sin conocer a nadie. Todos mis amigos quedaron atrás, la burbuja se rompió y debía comenzar de cero.

La escuela a la que tendríamos que ir mi hermana y yo tenía un currículo en la mañana para estudiantes de nivel intermedio y en la tarde para los de nivel superior. Mi hermana que comenzaría el octavo grado y estaría en el currículo de la mañana, se ofreció para identificar los salones míos y cuando yo llegara en la tarde fuera más fácil para mí. El primer día de clases llegué y la esperé en la entrada de la escuela según habíamos acordado, pero era un poco más temprano de la hora acordada y ella no llegaba, por lo que decidí explorar la escuela por mi cuenta.

Comencé a caminar a través del patio frontal, subí las escaleras principales, cruce uno de los pasillos y subí al segundo piso. Durante todo ese corrido algunos de los estudiantes de la escuela comenzaron a seguirme y según yo avanzaba la cantidad de estudiantes crecía. Todos me hacían comentarios, preguntas, se reían… y me acorralaron de tal forma que yo no podía caminar. Demás está decirles cómo me sentí. Nunca me había pasado algo similar, mi burbuja y mis amigos ya no estaban para protegerme y no supe cómo manejarlo. Miraba a mi alrededor mientras lloraba buscando que alguien me ayudara, pero cada vez el alboroto era más grande. De momento veo que el grupo comienza a dividirse y una maestra se hacía paso entre los estudiantes. Ella me ayudó a salir de allí y me llevó a su salón, reganó a los estudiantes y los hizo retirarse.

De allí me llevaron a la oficina de la Principal y llamaron a mis padres para que me fueran a buscar porque yo estaba muy nerviosa. Mientras ellos llegaban mi hermana se enteró de lo que me había sucedido y llegó hasta la oficina de la Principal. Cuando llegamos a nuestra casa le dije a mis padres que no quería estudiar y que no volvería a la escuela. Y con la sabiduría que siempre tuvieron en mi crianza, me dieron un rotundo no por contestación. Al otro día debía de regresar a la escuela y enfrentar lo que encontrara utilizando las estrategias que había aprendido durante mi corta vida hasta entonces.

Regresé a la escuela al otro día y no les miento, estaba muy asustada. Bajé de la guagua escolar y caminé otra vez el patio frontal pero esta vez mucho mas consciente de la mirada de todos los estudiantes. Como era temprano no podía entrar a mi salón y tratando de evitar que sucediera lo mismo del día anterior, decidí sentarme en una esquina de la escalera principal a esperar que sonara el timbre. Para mi sorpresa nadie me siguió mientras caminé hasta allí, pero al rato de estar sentada se me acercaron varias personas a saludarme y conversar tranquilamente conmigo. Lógicamente, el cambio en la conducta de los estudiantes no fue voluntaria. Mas tarde me enteré de que la Principal había visitado todos y cada uno de los salones y grupos para exigirles que me trataran bien y que de no ser así, habría consecuencias para los que no siguieran sus instrucciones.

Terminé mi 11mo año de escuela superior sin más novedades. Por el contrario, hice muchos amigos y todos eran amables conmigo. Comencé el 12mo año y como siempre me ha gustado participar en diferentes actividades decidí ayudar a mi clase graduanda y me inscribí junto a otras tres o cuatro alumnas para recaudar fondos para la clase. Era una especie de competencia en la que la estudiante que más fondos obtuviera para la clase sería coronada reina. Con la ayuda de todos mis nuevos amigos y mi familia realizamos diferentes actividades de ventas para recaudar el dinero. El apoyo fue tan grande que… adivinen quién ganó?

La actividad de coronación fue algo muy hermoso para mí. El desfile estuvo basado en las aves, entre el séquito se encontraban el Ave del Paraíso, la Cotorra Puertorriqueña, el Pitirre, hasta un gallito con su gallinita, y yo era el Pavo Real.

Hay situaciones en la vida que te pueden marcar para bien o para mal. En este caso y aunque de primera intención fue algo difícil y doloroso, al final se convirtió en algo positivo. Una experiencia que nunca olvidaré. Y siempre le agradeceré a mis padres el haberme obligado a enfrentar este suceso, de no haber sido así quizás jamás habría sido coronada como:

Su Majestad Brenda I

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