Vida en 43"

Comparto mi historia, vivencias y anécdotas viviendo en 43"

La Reina — septiembre 2, 2018

La Reina

Hoy les quiero contar una experiencia que marcó mi vida para siempre.

Cuando comencé la escuela estudié con el mismo grupo de estudiantes en un colegio que ofrecía un currículo de primero a octavo grado. Era un colegio relativamente pequeño, por lo que todos los niños me conocían, me respetaban y cuando era necesario me ayudaban a subir y bajar el bulto por las escaleras. Nunca nadie hizo comentarios sobre mi estatura. Estudiaba en una pequeña burbuja de protección. Al graduarme de octavo grado teníamos que cambiar de colegio, y pase a otro que también era pequeño y la mayoría de mis amigas fueron transferidas al mismo colegio que yo, por lo que mi pequeño mundo no se afectó mucho.

Cuando terminé el décimo grado, por motivos de trabajo, mis padres tomaron la decisión de mudarnos a un pueblo que estaba a mas de una hora de distancia, por lo que era imposible que continuara estudiando en el mismo colegio.

Fuimos a vivir a un pueblo de la isla fuera de la zona metropolitana y no había colegios en el área con currículos para escuela superior. Por lo que fui a estudiar a la escuela pública. Sin duda, un cambio drástico para mí. Una escuela gigantesca con una matrícula quizás tres veces mayor a los colegios donde estuve antes y sin conocer a nadie. Todos mis amigos quedaron atrás, la burbuja se rompió y debía comenzar de cero.

La escuela a la que tendríamos que ir mi hermana y yo tenía un currículo en la mañana para estudiantes de nivel intermedio y en la tarde para los de nivel superior. Mi hermana que comenzaría el octavo grado y estaría en el currículo de la mañana, se ofreció para identificar los salones míos y cuando yo llegara en la tarde fuera más fácil para mí. El primer día de clases llegué y la esperé en la entrada de la escuela según habíamos acordado, pero era un poco más temprano de la hora acordada y ella no llegaba, por lo que decidí explorar la escuela por mi cuenta.

Comencé a caminar a través del patio frontal, subí las escaleras principales, cruce uno de los pasillos y subí al segundo piso. Durante todo ese corrido algunos de los estudiantes de la escuela comenzaron a seguirme y según yo avanzaba la cantidad de estudiantes crecía. Todos me hacían comentarios, preguntas, se reían… y me acorralaron de tal forma que yo no podía caminar. Demás está decirles cómo me sentí. Nunca me había pasado algo similar, mi burbuja y mis amigos ya no estaban para protegerme y no supe cómo manejarlo. Miraba a mi alrededor mientras lloraba buscando que alguien me ayudara, pero cada vez el alboroto era más grande. De momento veo que el grupo comienza a dividirse y una maestra se hacía paso entre los estudiantes. Ella me ayudó a salir de allí y me llevó a su salón, reganó a los estudiantes y los hizo retirarse.

De allí me llevaron a la oficina de la Principal y llamaron a mis padres para que me fueran a buscar porque yo estaba muy nerviosa. Mientras ellos llegaban mi hermana se enteró de lo que me había sucedido y llegó hasta la oficina de la Principal. Cuando llegamos a nuestra casa le dije a mis padres que no quería estudiar y que no volvería a la escuela. Y con la sabiduría que siempre tuvieron en mi crianza, me dieron un rotundo no por contestación. Al otro día debía de regresar a la escuela y enfrentar lo que encontrara utilizando las estrategias que había aprendido durante mi corta vida hasta entonces.

Regresé a la escuela al otro día y no les miento, estaba muy asustada. Bajé de la guagua escolar y caminé otra vez el patio frontal pero esta vez mucho mas consciente de la mirada de todos los estudiantes. Como era temprano no podía entrar a mi salón y tratando de evitar que sucediera lo mismo del día anterior, decidí sentarme en una esquina de la escalera principal a esperar que sonara el timbre. Para mi sorpresa nadie me siguió mientras caminé hasta allí, pero al rato de estar sentada se me acercaron varias personas a saludarme y conversar tranquilamente conmigo. Lógicamente, el cambio en la conducta de los estudiantes no fue voluntaria. Mas tarde me enteré de que la Principal había visitado todos y cada uno de los salones y grupos para exigirles que me trataran bien y que de no ser así, habría consecuencias para los que no siguieran sus instrucciones.

Terminé mi 11mo año de escuela superior sin más novedades. Por el contrario, hice muchos amigos y todos eran amables conmigo. Comencé el 12mo año y como siempre me ha gustado participar en diferentes actividades decidí ayudar a mi clase graduanda y me inscribí junto a otras tres o cuatro alumnas para recaudar fondos para la clase. Era una especie de competencia en la que la estudiante que más fondos obtuviera para la clase sería coronada reina. Con la ayuda de todos mis nuevos amigos y mi familia realizamos diferentes actividades de ventas para recaudar el dinero. El apoyo fue tan grande que… adivinen quién ganó?

La actividad de coronación fue algo muy hermoso para mí. El desfile estuvo basado en las aves, entre el séquito se encontraban el Ave del Paraíso, la Cotorra Puertorriqueña, el Pitirre, hasta un gallito con su gallinita, y yo era el Pavo Real.

Hay situaciones en la vida que te pueden marcar para bien o para mal. En este caso y aunque de primera intención fue algo difícil y doloroso, al final se convirtió en algo positivo. Una experiencia que nunca olvidaré. Y siempre le agradeceré a mis padres el haberme obligado a enfrentar este suceso, de no haber sido así quizás jamás habría sido coronada como:

Su Majestad Brenda I

Tu no puedes — agosto 21, 2018

Tu no puedes

En la vida no todo es color de rosa, y nadie está exento.  Muchas personas creen que la vida de las personas de baja estatura es como un cuento donde todo es perfecto.  Si bien muchos de nosotros tenemos una vida plena, también es cierto que nos encontramos con muchas barreras.  Y no hablo solamente de las barreras arquitectónicas, si no a las barreras mentales que tienen muchas personas de estatura promedio.

La mayoría de las personas cuando van en busca de empleo no son juzgadas por su estatura y aunque en este país hay leyes que rigen a los patronos y promueven la famosa frase “Patrono con Igualdad de Oportunidad de Empleo”, la realidad es otra.

Imagínense los siguientes escenarios:

– Asistes a una entrevista de empleo para una posición de ventas en una tienda para la que reúnes los requisitos del puesto, pero en medio de la conversación, tu entrevistador te dice: “No sé si podamos reclutarte porque estamos buscando una persona alta que alcance la caja registradora”.

– Haces una entrevista para una posición relacionada a tu campo de estudios y entiendes que todo fluyó bien.  Al terminar te dicen que te van a dejar saber si fuiste seleccionado en unos días.  Recibes la ansiada llamada y te dan la mala noticia de que no fuiste el candidato escogido.  No solo es mala noticia porque no fuiste tú el que obtuvo el puesto, sino porque la razón para no haber sido seleccionado es que no vas a poder realizar algunas de las tareas por ser pequeño.

– Te llaman y citan el mismo día para una entrevista porque tienen una plaza disponible.  Al llegar te indican que ya no te van a entrevistar porque ya reclutaron la persona.  Te extraña mucho que todo haya ocurrido tan rápido y le pides a otra persona que llame para que verifique si aún la plaza está disponible y le contestan que sí y que aún continúan entrevistando.

Es sumamente frustrante el que haya personas con este tipo de pensamientos y que siquiera nos den la oportunidad de demostrar que si podemos realizar las tareas. Nosotras, las personas de pequeña estatura tenemos que demostrar con mayor esfuerzo de lo que somos capaces.  No solo es obtener el diploma que certifique que tenemos la capacidad intelectual, sino salir a la calle y enfrentarnos con personas que inmediatamente nos ven, nos juzgan por el físico y no nos dan la oportunidad.

Como ya antes les he mencionado, yo fui bendecida en este sentido, pues tuve la gran oportunidad de trabajar desde muy joven en compañías que me dieron la oportunidad de desarrollarme y crecer profesionalmente.  Pero, no es igual para muchas otras personas que conozco con mi condición y esto me causa mucho dolor.

Esta situación la vemos a todos los niveles, tanto con personas con estudios técnicos como personas con títulos universitarios.  En una ocasión leí la historia del Dr. Ain, Cirujano Ortopeda, quien tiene Acondroplasia (el tipo más común de enanismo).  En su caso fue rechazado en más de 30 escuelas de medicina a nivel graduado y post-graduado. Pero su perseverancia y deseos de ejercer en la profesión que el escogió lo llevaron a alcanzar su sueño y se convirtió en un cirujano exitoso.

A las personas de baja estatura les digo que no importa los comentarios o resultados negativos que encuentren en su camino, sigan luchando.  No permitan que nada ni nadie les bloquee su paso ni permitan que los hagan sentir inferiores.  Cada uno sabemos lo que podemos hacer y mas aun cuando sentimos pasión por la profesión que escogimos porque nos gusta.  Así que demostremos de lo que somos capaces, aunque tengamos que hacer un doble o triple esfuerzo.  Al final será mayor la satisfacción de haber logrado lo que para algunos era imposible.

Los dejo con un pensamiento de Teodoro Roosevelt: “Es mucho mejor enfrentarse a los grandes desafíos y aspirar a gloriosos triunfos, aun arriesgándose a perder, que integrarse a las filas de los mediocres, que nunca se alegran ni sufren demasiado, porque viven en una gris penumbra, sin victorias ni derrotas”.

Para ellos… ¿quien soy? — agosto 11, 2018

Para ellos… ¿quien soy?

De todas las situaciones que haya tenido, las más que me disfruto son la de los niños, pues dentro de su inocencia y aún con la poca edad que tengan ellos analizan las cosas a su manera y muchas veces sus comentarios son graciosos.

A mí me resulta extremadamente curioso que un niño de apenas 1 añito pueda identificar que hay algo diferente en mí, me explico.  En muchas ocasiones me encuentro frente a un niño y al verme se me queda mirando casi sorprendido.  Me miran insistentemente y si sus padres continúan caminando ellos voltean para mirarme hasta que ya no puedan más.

Tengo una amiga y ex compañera de trabajo que dice que tengo un efecto de tranquilizante en los niños.  En una ocasión salimos en nuestro tiempo de almuerzo para comprar algunas cosas para una actividad de la oficina. Llegamos a una tienda y al bajarnos del carro había un niño que estaba llorando fuertemente, pero al verme inmediatamente paró de llorar.  Esto me ha ocurrido en varias ocasiones y no sé cuál es la razón de su reacción y nunca la sabré porque un niño de esa edad no puede expresar lo que siente.  ¿Será confusión porque ven una persona con características de adulto en un cuerpo pequeño?  ¿Será que se sorprenden?  ¿Será que se asustan?  Sea lo que sea es interesante pensar en cómo trabaja el cerebro humano.

Otras de las situaciones que encuentro son con niños un poco mas grandecitos.  Los de 5 añitos aproximadamente, quienes ya hablan, pero no entienden del todo lo que están viendo.  Han sido muchas las reacciones que he vivido pero las más que recuerdo son cuando hacen comentarios tales como:
– “Mira una mamá chiquita”.  Me llevan a preguntarme  ¿Cómo ellos saben que tengo la edad para ser mamá?  ¿Qué rasgos son los que ellos identifican en mi para asumir eso?
– ” Ella es una señora con cartera”.  Creo que para los niños las carteras son símbolo de madurez y asocian la cartera con la edad.
– “¿Y por qué ella se pinta los labios?”  A esta pregunta se le ve la confusión que les crea el verme.  Me imagino que se preguntaran si soy una niña con ínfulas de adulta.
– “Ella puede guiar?”.  Cuando escucho esta pregunta y siempre que tengo la oportunidad les contesto que si, pero es porque soy adulta y que los niños no lo pueden hacer.  Me aterra pensar que alguno se atreva a intentar guiar porque es de mi misma estatura.
– “Ella es una abuela gordita”?  Esta ha sido es sin duda la pregunta en la que me reído como dicen en mi pueblo, con las muelitas de atrás pues la hizo un niño cuando aún yo era joven y no tenía edad para ser abuela.  Y en relación a la gordura, pues no puedo refutarlo 😊

Hay un refrán que dice: “Los niños no ocultan mentiras, ni callan verdades”.  Nada más cierto que esto y lo que ellos ven lo expresan a su manera y de acuerdo a su capacidad. Está en nosotros los adultos explicarles sus dudas para que crezcan con la información correcta.

Como Estrella de Cine — agosto 5, 2018

Como Estrella de Cine

No quiero parecer presumida ni mucho menos, pero lo que voy a expresar lo hago con el propósito de que puedan entenderme.

En muchas ocasiones se critica a las personas famosas, sobre todo a los artistas cuando no quieren ser retratados o cuando quieren pasar desapercibidos.  Son juzgados como antipáticos, se les dice que se deben a su público, etc, etc, etc.

Pues verán, en los últimos años y en gran parte debido a la accesibilidad que tenemos todos a una cámara en nuestros teléfonos celulares, se ha convertido en una modalidad retratar todo lo que veamos, tengamos o no permiso para hacerlo.  Esta situación nos está afectando cada vez más a las personas de pequeña estatura.  La gente al vernos saca sus teléfonos y nos toman fotos y videos sin preguntarnos si aceptamos.  Por eso es que les digo que, no quiero parecer presumida, pero entiendo como se sienten los famosos al ser retratados sin permiso y puedo entender si se ponen groseros con la prensa o con la gente.

Yo he tenido muchas situaciones como esta y es sumamente incómodo que alguien a quien no conozco se lleve una foto o video de mí, sin tener la mínima idea del uso que le dará. ¿Creará un meme? ¿Subirá la foto o el video a las redes? ¿Lo utilizará para algo indebido? Son muchas las preguntas que me vienen a la mente cada vez que me sucede a mi o a mi hija.

La más reciente situación fue hace varios días, estando yo en una tienda por departamentos.  Mientras estoy mirando unos artículos, pasa cerca un hombre y oigo como se ríe y se me queda mirando.  No le hice caso y continué con mi búsqueda, pero al cabo de algunos segundos siento la mirada de alguien y al voltear me encuentro al mismo hombre que descaradamente tenía un brazo en posición horizontal y utilizándolo de apoyo, había colocado el teléfono celular encima para grabar o tomar fotos.  Al yo voltearme, él se percató mientras me veía a través de la pantalla del teléfono.  Todo sucedió muy rápido y mi primera reacción fue esquivarlo volteando mi cara, pero de inmediato me paré en seco y lo enfrenté con la mirada y con los brazos en la cintura.  Tan pronto él se dio cuenta bajó el teléfono y se movió.  ¡De inmediato decido buscar a un guardia de seguridad de la tienda para decirle y en lo que di un par de pasos desapareció como por arte de magia, se lo trago la tierra o corrió despavorido cuando vio mi cara de enojo!

En otra ocasión estábamos mi hija y yo saliendo del cine y ella se dio cuenta de un grupo de jóvenes que nos estaban mirando y uno de ellos saco su celular para hacer el papel de fotógrafo.  En esta ocasión, mi reacción fue darles de su propia medicina a ver si les gustaba y saqué mi teléfono de la cartera y le tomé fotos yo a ellos.  No les importó, terminaron de fotografiarnos, se alejaron y yo me quedé enojada y con las fotos de ellos que no me interesaban para nada.

Entre nuestra comunidad de gente pequeña se comentan casi a diario situaciones similares.  Lo triste de esto es que sabemos que el que hace algo a escondidas no tiene buenas intenciones, pero es difícil de evitar que suceda.  A veces pienso que en algún momento voy a encontrar en las redes sociales alguna foto sin autorizar de mi hija o mía y me aterra lo que pueda ver.

Usted que me está leyendo si alguna vez le tomó fotos a alguien sin pedirle permiso, por favor no vuelva a hacerlo.  Póngase en el lugar de la otra persona y piense si le gustaría que se lo hicieran a usted.  Ayúdenos a educar, divulgue este mensaje y si ve a alguien que tenga la intención de tomarle fotos o videos a alguna otra persona sin autorización, deténgalo, avise a un policía o alguna persona de autoridad para que no lo haga.  ¡Al menos yo, le estaré muy agradecida!

Quieres hielo? — junio 23, 2018

Quieres hielo?

Que pena encontrar personas que no sientan empatía por el prójimo! La mayoría de las veces en mi caso, cuando pido ayuda con algo es porque realmente lo necesito.

Cuando iba a la cafeteria de mi trabajo la máquina que suplía el hielo estaba un poco alta, pero no era imposible para mi llegar a servirme el hielo. Un compañero siempre que me veía en la máquina me ofrecía ayuda, pero yo siempre le respondía «Gracias, pero yo puedo hacerlo». Llegó el día en que el me dijo en broma «Ya no te ofrezco más mi ayuda porque tu puedes». La empatía de el siempre estuvo presente.

Quizás algunos piensen que es orgullo o que esté mal no aceptar la ayuda que nos ofrecen, pero la realidad va más allá de eso. Se trata de sentirnos útiles, que no dependemos para todo de otros, de que se siente bien el lograr algo que aunque para muchos es una tontería para nosotros en ocasiones es como llegar a la cima del Everest!!!

Por otro lado sabemos aceptar en qué momentos o situaciones necesitamos una mano amiga. Imagínense mudarse a una nueva vivienda y solicitar a la administración que bajen el nivel de las tablillas en los closets para poder organizar las cosas sin necesidad de ayuda o de una escalera que podría ser la causa de un accidente, y que te pongan en una lista de espera porque no ven la urgencia. No entienden que no es un antojo, es una necesidad y nos cohiben de la sensación de independencia de hacer nuestras cosas sin necesidad de otras personas.

Así como este ejemplo podría darles muchos otros, pero siendo honesta, quisiera no tener ninguno más, porque eso significaría que la empatía venció…

Furia Dormida — junio 17, 2018

Furia Dormida

Hoy, en varios países celebramos el Dia de los Padres y en honor al mío quiero compartir con ustedes una anécdota que quedó grabada en mi memoria, la cual para mi significa lo que un padre es capaz de hacer por un hijo.

Yo tendría unos 10 años cuando entré a participar de un grupo de batuteras. Los viernes en la noche practicábamos nuestra rutina en el estacionamiento de una tienda (en ese entonces el comercio no abría hasta tarde, ni fines de semana).  En una de esas prácticas, tuvimos unos minutos de descanso y algunas niñas nos agrupamos para hablar.  Los adultos se encontraban a cierta distancia de nosotras compartiendo entre sí, pero pendientes a nosotras.

Pasaron unos pocos minutos cuando un grupo de niños que andaban en bicicleta y quienes no tenían nada que ver con nosotros, se acercó para hacer comentarios para ellos graciosos sobre mí.  De inmediato, y sin yo saber cómo llegó tan rápido, mi papá estaba frente a los niños regañándolos y advirtiéndoles que me dejaran tranquila.  Era la primera vez que yo veía a mi progenitor reaccionando con tanto coraje tratando de impedir que la conducta de otras personas pudiera afectar negativamente mi desarrollo emocional. Les confieso que para mí fue un gran alivio el que mi papá estuviera ahí cuidándome y protegiéndome.

Les puedo asegurar que la reacción de mi papa me sirvió para aprender a enfrentar y defenderme en el futuro de otras situaciones.  Con el paso de los años al convertirme en madre me di cuenta de que el título (padre/madre) trae consigo un instinto protector hacia los hijos que está dormido dentro de nosotros y que es capaz de despertar con mucha furia para defender lo que más queremos.

Crecer o no crecer? — mayo 20, 2018

Crecer o no crecer?

En los últimos días se está hablando mucho dentro de la comunidad de gente pequeña sobre un tema que puede ser controversial y me parece meritorio que les explique de que se trata y cual es mi opinión al respecto.

Hay varias compañías farmacéuticas que se encuentran realizando pruebas clínicas con niños diagnosticados con Acondroplasia que, como ya les he mencionado en otros de mis escritos, es el tipo más común de enanismo.  Estas pruebas son para un tratamiento que pretende regular el crecimiento de los huesos.

Existe también una cirugía en la que el paciente con Acondroplasia puede extender el largo de sus extremidades (piernas y brazos), pero este procedimiento es sumamente doloroso y con un periodo de recuperación largo.

Las personas con Acondroplasia pueden presentar diferentes problemas médicos que van desde leves a severos como lo son: curvaturas en los huesos de las extremidades, problemas respiratorios, problemas auditivos y compresión espinal, entre otros. También existen características físicas como lo son el tabique hundido, frente prominente, dedos tridentes, etc.

¿Y ustedes se preguntarán que pienso al respecto?  Pues les diré que no estoy de acuerdo con ninguna de esas opciones. La cirugía consiste en romper el hueso para colocarle piezas de metal con tornillos, los que se deben de ajustar manualmente periódicamente mientras el cuerpo va creando hueso nuevo y este se va uniendo al que ya existía.  El proceso toma meses y se realiza en diferentes etapas, por lo general primero las piernas y luego los brazos. ¡Imagínense todo el dolor durante tanto tiempo!  El tratamiento que se encuentra en desarrollo, por el contrario, es solamente una inyección por lo que el dolor es mínimo en comparación con la cirugía.  Por estar en una etapa de desarrollo yo no me sentiría confiada en que en un futuro no tenga unos efectos secundarios que puedan ser hasta peor que la condición en sí.  Honestamente no tengo claro como el crecimiento de los huesos podría también ayudar a corregir los demás problemas médicos como lo seria por ejemplo los problemas auditivos.  Pienso si las características físicas como por ejemplo el tabique hundido permanecerá igual y por lo tanto la persona tendrá permanentemente las características de la condición, aunque crezca algunas pulgadas.

He visto varias personas que se han realizado la cirugía y en lo personal no me gusta su apariencia, ya que no logran una proporción adecuada.  El primer joven que vi tenía las piernas extendidas y alcanzaba una altura de más de 5 pies, pero sus brazos estaban cortos.  En otra ocasión vi a otro joven que, aunque no alcanzo tanta altura, sus brazos no había sido operados y se veía desproporcionado.  He seguido el proceso de una jovencita que se sometió a esta cirugía y su cuerpo esta todo marcado por las cicatrices y su forma de caminar no es como las demás personas.  Entonces me pregunto, si en lugar de esconder la condición lo que hacen es exponerse más aún a que la gente le pregunte que le sucedió.  ¿Explicarán que nacieron con Acondroplasia y se sometieron a la cirugía?  Porque si al hacerse la cirugía pretendían esconder su realidad, no lo están consiguiendo, por el contrario, se hace más evidente.

Aunque respeto lo que otros quieran hacer con sus cuerpos, creo que las personas que recurren a este tipo de alternativas es porque no se aceptan a sí mismos.  Soy fiel creyente de que Dios nos creó a todos iguales, pero a la vez diferentes y que debemos de aceptar como vinimos a este mundo.  Me parece que es importante que nos aceptemos, respetemos y amemos a nosotros mismos tal y como somos.  Me parece que valdría la pena invertir tiempo y esfuerzo en educar para que todos los seres humanos aprendamos a respetarnos los unos a los otros y de esa forma no sería quizás necesario la creación de fármacos para “corregir” lo que no es la norma.

La pregunta queda en el tintero: Crecer o no crecer…

 

Altura en el Trabajo — mayo 5, 2018

Altura en el Trabajo

Durante mi vida profesional tuve situaciones jocosas que me disfruté en el momento y que aún me hacen reír. Hoy me gustaría compartir con ustedes algunas de ellas, pero tienen que usar la imaginación para que puedan visualizar cada anécdota y se rían conmigo.
Durante mis 36 años en el campo laboral trabajé en tres diferentes plantas farmacéuticas. En ellas había puertas que tenían pequeños cristales en la parte superior. El propósito de estos cristales era que las personas que utilizaran esas puertas, pudieran ver si al otro lado había alguien y evitar accidentes al abrirlas. Como imaginarán mi altura no era suficiente ni para yo poder ver al otro lado, ni para que otra persona me viera a mí. Recuerdo varias ocasiones en donde mis compañeros de trabajo se asustaban al ver que las puertas se abrían sin que ellos hubiesen visto a otra persona. Pero la que más risa me causa es una en la que entré a mi área de trabajo, en la que había cubículos con paredes de diferentes alturas. Uno de los Gerentes se encontraba dentro de su cubículo que tenia paredes de aproximadamente 5 pies de altura. Como el era alto, al sentir la puerta principal abrirse miró por encima de la pared y fue tanto el susto que le dio ver la puerta abrir y cerrarse sin que nadie pasara que de inmediato salió y entró al cubículo del lado para preguntar si alguien más había notado lo mismo.
En otra ocasión, durante mi primer día de trabajo iba caminando por un pasillo que cruzaba del área de Laboratorio hasta las áreas de Manufactura y Empaque. Uno de los Supervisores salió de su área y me vio caminando sola en un área donde se suponía que no entraran niños y se preocupó tanto que avanzó rápidamente para agarrarme y llevarme donde un adulto. Ja, ja, imaginen su sorpresa al hablarme y darse cuenta de que no era una niña. Luego de un tiempo me confesó que llegó a pensar en tomarme al hombro para entregarme a la persona responsable por mí.
Las probabilidades de trabajar en un lugar donde haya mas de una persona de pequeña estatura son mínimas, al contrario, todos mis compañeros de trabajo siempre fueron mas altos que yo. Obviamente tuve compañeros de todos los tamaños. Pero hubo uno en particular que media unos 7 pies de alto (recuerden que yo mido 3 pies 7 pulgadas). Para entrar al área de los baños de la oficina teníamos que doblar en un pasillo y una pared no permitía ver quien salía. ¡¡¡En más de una ocasión me encontré de frente con ese compañero de 7 pies y casi chocamos, pero prefiero no pensar en cómo pudo haber terminado ese encuentro!!!
En otra ocasión les contaré otras anécdotas para que sigamos riendo. Esto me hace recordar una frase que leí hace algún tiempo de otra persona de pequeña estatura: “Ríete conmigo y no de mi”.
La última gota — abril 22, 2018

La última gota

Hoy me toca escribir sobre un tema muy triste sobre el cuál la sociedad puede ayudar, la depresión y el suicidio.

Ayer el actor Verne Troyer, quién es de pequeña estatura, se quitó la vida por problemas de depresión. Algo más común de lo que ustedes se imaginan dentro de la comunidad de personas con enanismo.

Las personas que tenemos la condición debemos de adaptarnos a la sociedad y al mundo que nos rodea. Esto incluye infraestructura, barreras arquitectónicas, y a lo más difícil… la gente.

Nosotros podemos hacer cambios en las estructuras para facilitar nuestro diario vivir, pero no podemos cambiar a las personas. Cuántas veces tenemos que soportar comentarios hirientes, mofas, chistes de mal gusto, miradas, ver que un dedo te está apuntando, etc, etc, etc.

Esas son cosas que no todos nosotros podemos o sabemos tolerar, y aún el más fuerte puede flaquear. Yo, en particular he tenido una vida plena y feliz, pero como cualquier otro ser humano, tengo días en los que no tolero algunas conductas de la gente y no quiere decir que no esté conforme con ser como soy. Es simplemente que soy un ser humano como cualquier otro, siento y padezco como todos los demás.

Esto me lleva a pensar si en el caso de Verne, quién tenía problemas de depresión, la sociedad no habrá tenido cierta culpa en su desición final? No pretendo responsabilizar a nadie, pero si crear concienza entre ustedes para que antes de actuar o comentar algo que pueda de alguna manera hacer sentir mal a alguien, se abstenga de hacerlo. Recordemos el dicho «Tanto está la gota dando en el vaso…»

Las personas en depresión muchas veces no lo demuestran y nosotros podemos ser esa última gota en sus vidas.

Descansa en paz Verne Troyer.

A Imagen y Semejanza — marzo 31, 2018

A Imagen y Semejanza

Hace un tiempo me encontraba dialogando con una persona de pequeña estatura que estaba pasando por un periodo difícil, ya que no aceptaba por completo su condición.  Durante la conversación yo le mencioné que, si era una persona de fe, debía aceptar como Dios nos había creado y que debía buscar el propósito que había en su vida.  La persona no estaba muy de acuerdo con mi pensamiento y nuestra conversación profundizó más en la parte religiosa.

Luego de un rato recordé que el libro de Génesis nos enseña que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.  Así que le dije a la persona con la que hablaba que si nos dejábamos llevar por la Palabra si nosotros éramos pequeños, entonces Dios podía ser de pequeña estatura.  De inmediato mi interlocutor me contestó que eso no era posible y que yo estaba en un error.  Al fin y al cabo, no pude convencerle con mi argumento. Acepté a medias mi error puesto que todos los seres humanos somos diferentes (tamaños, raza, color de piel e inclusive impedimentos) y de ser cierto mi pensar, entonces Dios tendría una infinidad de apariencias. ¡Pero también debemos recordar que para los que creemos, para Dios no hay nada imposible!

Yo continué con ese pensamiento por muchos años y hace unos meses pasé por una experiencia que me hizo volver a meditar en esto. Fui invitada como representante de Little People of America a la convención anual que realiza una organización hermana en México.  Al concluir las actividades, los organizadores nos entregaron a cada participante un obsequio.  Como estaban cortos de tiempo la entrega del regalo la hicieron al momento en que ya todos los participantes íbamos saliendo del hotel. Como yo debía de ir directo al aeropuerto, opté por no abrir la caja en ese momento y llevarla conmigo dentro del avión, ya que nos advirtieron que era algo frágil. ¡Cuán grande fue mi sorpresa al llegar a mi destino y abrir la caja!  ¡El regalo, una pieza en cerámica simulando hierro era un crucifijo y el Cristo era de pequeña estatura!!!

Lo que pensé por años no fue solo un pensamiento mío.  Un artesano mexicano tuvo la visión y la creatividad para hacer la pieza.  Luego supe que el artesano que originalmente creó la primera pieza ya había fallecido y cuando los organizadores del evento quisieron conseguir un volumen considerable de la pieza pasaron mucho trabajo para lograrlo.

Quizás mi forma de pensar este incorrecta, no lo sé, pero de una cosa estoy segura… el propósito de Dios conmigo lo estoy cumpliendo al poner mi granito de arena para que logremos un mundo mejor para las personas con mi condición.

PD: Les pido disculpas si este escrito no está de acuerdo a sus creencias, solo quise compartir con ustedes otra de mis experiencias.

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